jueves, 5 de enero de 2017

Una nueva civilización y una nueva espiritualidad

No podría haberse dicho de mejor forma:

"Ya no hablamos de corrupción como una enfermedad del Estado: la corrupción es el Estado mismo y, en ese sentido, ya no hay un afuera de la ley. El deterioro del Estado de Derecho produce políticas exclusivamente depredadoras, que invalidan toda distinción entre el crimen y las instituciones" (Achille Mbembe).

La época que estamos viviendo es extremadamente peligrosa. Ya la "deshumanización" se naturalizó y la gran mayoría de la gente ni siquiera se lo cuestiona. Razona con los mismos patrones mentales que el sistema le ha impuesto, principalmente a través de los medios de comunicación y de los medios de entretenimiento. Cuando el ser-humano-masa se siente amenazado por los inmigrantes, o por los jóvenes, o por gente empobrecida, cuando tiene miedo y cuando se siente maltratado(a), en lugar de cuestionar un sistema infinitamente violento, quiere expulsar, destruir, anular al otro.

¿Hay salida? En algún momento tendrá que haberla, pero estamos lejos. Desde mi punto de vista, el sistema político, económico y social, se está transformando y las definiciones que incorpora son cada vez más terroríficas. Ya ni siquiera está necesitando disfrazarse de justicia, o de ciertos valores y principios que han sido reconocidos y aceptados de manera universal. El principio que prevalece por encima de todo lo demás, es la supremacía del más fuerte y la capacidad de depredación, en una lucha de todos contra todos. El proteccionismo nacionalista de Trump, es un ejemplo de esto. Su relato antiglobalización no se debe a que esté en contra del capitalismo, es porque, explícitamente y sin pudor, las reglas no pueden funcionar del mismo modo para los más fuertes y para los más débiles. No solo él piensa de este modo. No seamos ingenuos: son millones de personas (seres-humanos-masa) las que apoyan está forma de ver las cosas.

En este escenario tan adverso, muchos de los que nos sentimos humanistas, sabemos o pensamos que ya no podemos cambiar este sistema. Esto no tiene arreglo. Tarde o temprano, se va hacia el derrumbe. Sin embargo, esto no justifica, ni en lo más mínimo, nuestra pasividad, ni nuestra inacción. Mientras esta civilización se cae a pedazos, hay una nueva civilización y una nueva espiritualidad que está naciendo.

"Y en esta situación que nos toca vivir reconocemos el triunfo provisorio de la cultura del antihumanismo y declaramos el fracaso de nuestros ideales que no se han podido cumplir. Pero los triunfadores de hoy no tienen asegurado el futuro porque una nueva espiritualidad comienza a expresarse en todo el mundo: no es la espiritualidad de la superstición, no es la espiritualidad de la intolerancia, no es la espiritualidad del dogma, no es la espiritualidad de la violencia religiosa, no es la pesada espiritualidad de las viejas tablas ni de los desgastados valores; es la espiritualidad que ha despertado de su profundo sueño para nutrir nuevamente a los seres humanos en sus mejores aspiraciones. Si hoy tenemos que declarar nuestro fracaso, también tenemos que anunciar a una nueva civilización que está naciendo, la primera civilización planetaria de la historia humana" (Silo).

Este sábado 7 de enero nos reuniremos en mi casa en Huilquilemu. Están invitados todos aquellos que, no solo sientan afinidad con estos temas, sino que tengan la sensación de que es imprescindible hacer algo, reunirse, trabajar por uno mismo y por otros(as). Salir del individualismo. Si hay alguien interesado, que me mande un mensaje privado y le doy las coordenadas.

Lectura recomendada http://www.eldiario.es/interferencias/Achille-Mbembe-brutaliza-resistencia-visceral_6_527807255.html

Barrapunto

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